Blog · Historia del vino

La filoxera: el pequeño insecto que puso en jaque al vino mundial

Iván Monreal25 de octubre de 20265 min de lectura

Hoy quiero hablarte sobre la filoxera, eso que todo el mundo ha oído alguna vez, pero que pocos conocen realmente. Y creo que merece la pena hacerlo, porque detrás de este pequeño insecto se esconde una de las mayores catástrofes de la historia del vino. Una plaga que cambió para siempre la forma de cultivar la vid y cuyas consecuencias seguimos viendo hoy, cada vez que descorchamos una botella.

Para entender lo que ocurrió, tenemos que viajar a la Europa del siglo XIX. Por aquel entonces, el mundo del vino era muy diferente al actual. Los viñedos llevaban generaciones creciendo sobre sus propias raíces y nadie imaginaba que un insecto diminuto, llegado desde América del Norte, acabaría poniendo en peligro buena parte del patrimonio vitícola europeo.

Ese insecto era la filoxera.

Un insecto diminuto con un efecto devastador

Su tamaño puede engañar. Ataca principalmente las raíces de la vid, donde provoca lesiones que dificultan la absorción de agua y nutrientes hasta que, en muchos casos, la planta termina muriendo. Cuando los viticultores empezaron a comprender lo que estaba sucediendo, el problema ya se había extendido por numerosas regiones.

Francia fue uno de los países más golpeados. Sus viñedos comenzaron a sufrir pérdidas enormes y la producción de vino cayó de forma considerable. Pero aquella crisis no solo tuvo consecuencias negativas: también provocó un movimiento de personas, conocimientos y vino que terminaría transformando otras regiones vitivinícolas europeas.

  • Cepa de vid completa, con sus ramas, su tronco y todas sus raíces
    Una cepa completa, con su parte aérea y su sistema de raíces. Es bajo tierra, en las raíces, donde la filoxera hace su daño.

La Rioja y la crisis del viñedo francés

Y aquí es donde entra en juego una región española cuya historia está estrechamente ligada a aquella crisis: La Rioja.

Antes incluso de que la filoxera devastara los viñedos franceses, el oídio, otra enfermedad de la vid, ya había reducido las cosechas en Francia durante las décadas de 1850 y 1860. Aquella escasez llevó a comerciantes franceses a buscar vino fuera de sus fronteras, y La Rioja se convirtió en uno de sus destinos.

Con la llegada de la filoxera y la destrucción progresiva de los viñedos franceses, la necesidad de encontrar vino aumentó todavía más. Francia necesitaba mantener su comercio y abastecer a sus clientes, así que los vinos españoles adquirieron una importancia extraordinaria.

La Rioja tenía varias ventajas: su cercanía geográfica, sus posibilidades de producción y, especialmente, la conexión ferroviaria de Haro, que facilitaba el transporte del vino hacia Francia. El negocio creció y algunos comerciantes franceses no se limitaron a comprar vino para llevárselo a su país. También se instalaron en la región y comenzaron a elaborar vinos utilizando técnicas que conocían bien.

Aquella influencia contribuyó a modernizar la elaboración y la crianza de los vinos riojanos. Junto con la iniciativa de empresarios locales y la inversión de capital, ayudó a impulsar el nacimiento y desarrollo de bodegas que acabarían convirtiéndose en referentes.

Me parece una de las paradojas más interesantes de esta historia: una catástrofe que estaba destruyendo el viñedo francés contribuyó, al mismo tiempo, a acelerar la transformación de una de las regiones vinícolas más reconocidas de España.

Cuando la filoxera llegó a La Rioja

Pero aquella etapa de crecimiento tampoco duraría para siempre. La filoxera terminó llegando a La Rioja. El 5 de junio de 1899 se detectó oficialmente en Sajazarra, y la región tuvo que enfrentarse a su propia crisis, con la pérdida de viñedos y un largo proceso de recuperación.

  • Línea del tiempo: oídio en Francia (1852–1862), filoxera en Navarra (1896), en La Rioja (1899) y en Tenerife (2025)
    Algunas fechas clave de esta historia, del oídio en Francia a la filoxera en La Rioja y, más recientemente, en Tenerife.

La solución: raíces americanas para uvas europeas

La solución, sin embargo, estaba en el mismo continente del que había llegado el problema.

Las vides americanas habían desarrollado resistencia a la filoxera, mientras que las variedades europeas, pertenecientes a Vitis vinifera, eran extremadamente vulnerables. Tras años de investigación y numerosos intentos, la viticultura encontró una salida que cambiaría su futuro: injertar las variedades europeas sobre portainjertos americanos resistentes.

Dicho de una manera sencilla, se trataba de conservar las variedades de uva que daban personalidad a los vinos europeos, pero sustituyendo sus raíces por otras capaces de resistir el ataque del insecto.

La solución no fue inmediata ni sencilla, pero permitió reconstruir buena parte del viñedo europeo. De hecho, muchas de las cepas que hoy producen variedades como Tempranillo, Garnacha, Cabernet Sauvignon o Chardonnay crecen sobre raíces de origen americano. Una herencia de aquella crisis que sigue formando parte de la viticultura moderna.

  • Esquema de una vid sobre sus propias raíces, atacadas por la filoxera, junto a una vid injertada sobre un portainjerto americano con raíces sanas
    Así funciona la solución: a la izquierda, una vid sobre sus propias raíces, que la filoxera ataca; a la derecha, la misma variedad europea injertada sobre un portainjerto americano resistente.

Canarias y la filoxera

La historia de la filoxera, sin embargo, no terminó con la recuperación de los viñedos europeos. La plaga se extendió por distintos países y continentes, aunque su impacto no fue idéntico en todos los lugares. Las condiciones ambientales, las características de los suelos y las medidas de prevención influyeron en su avance.

Y hay un caso especialmente interesante en este contexto: Canarias.

Mientras la filoxera transformaba el viñedo de buena parte del mundo, el archipiélago se mantuvo libre de esta plaga durante mucho tiempo. Esa circunstancia contribuyó a conservar un patrimonio vitícola singular, con variedades tradicionales y viñas que forman parte de una historia agrícola de enorme valor.

Sin embargo, esa situación cambió en 2025, cuando se confirmó la presencia de filoxera en Tenerife, en la zona de Valle de Guerra. La detección abrió un nuevo capítulo para la viticultura canaria y puso sobre la mesa la importancia de la vigilancia, la prevención y el control de la plaga.

Lo ocurrido en Tenerife nos recuerda que la historia de la filoxera sigue escribiéndose. Hoy contamos con muchos más conocimientos y herramientas que los viticultores del siglo XIX, pero proteger los viñedos continúa siendo una responsabilidad fundamental.

El vino es un patrimonio vivo

Al final, la filoxera nos enseña algo que va mucho más allá de la viticultura: el vino es un patrimonio vivo. Detrás de cada botella hay paisajes, variedades, conocimientos y generaciones de personas que han dedicado su vida a la tierra. Y aquello que damos por garantizado puede cambiar en muy poco tiempo.

Después de haber transformado los viñedos de medio mundo, este pequeño insecto vuelve a plantear preguntas importantes en territorios que habían permanecido libres de él durante tanto tiempo.

¿Se propagará algún día al resto de Canarias?

Iván Monreal Somm. Cultura, historia y pasión por el vino.

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  • Agallas de filoxera en el envés de una hoja de vid
    Agallas de filoxera en el envés de una hoja de vid, la llamada forma gallícola. Es la que se detectó en los primeros focos de Tenerife; la más temida es la que ataca a las raíces.